
Que lo de Pink es escandalizar porque sí ya lo sabíamos todos. Pero es que a veces llega a límites insospechados. Como cuando se le escapó su perro en un restaurante de Beberly Hills y se puso a llamarle a berrido limpio.
Esto no hubiese sido ningún problema si el perro no se llamase "fuck" ("joder" en inglés).