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Como en la actualidad son los letristas y compositores los únicos que sacan réditos de la industria disquera, es mucho más barato sacar un disco de versiones, cuyos derechos ya han sido adquiridos previamente.
Editar éxitos de los ochenta reinterpretados por una artista nueva no es mala idea, sólo un poco deshonesta. Y si de repente funcionan tan bien como 'Ochenta's', se puede convertir en un filón para la discográfica y para la cantante.
La cara menos bonita de actuar así es que los discos se acabarán pareciendo a los antiguos recopilatorios de verano en que las canciones más famosas eran interpretadas por cantantes "falsas". Esperemos que lo próximo que oigamos de Soraya no sea 'Los Micrófonos'.

Soraya - Dolce Vita