Otro punto a favor. La niña no sabe ir desaliñada. Sea cual sea la cita, Soraya desprende glamour por los cuatro costados. Siempre sabe ir bien conjuntada, con prendas que le sientan como un guante y unos tacones de infarto. Seguramente aprendió a andar con tacones por las calles empedradas de su Valencia de Alcántara natal, y por eso la Arnelas no se cae de ellos ni queriendo.
Además, su tremendo físico y la seguridad que desprende cuando camina, le aportan todavía más "mitificación gay" a esta gran felina.