Las aptitudes de Miguel como relaciones públicas le abren las puertas para trabajar en Sevilla, donde estaba a punto de celebrarse la exposición universal de 1929. Allí tendrá su primera experiencia sexual con un joven artista árabe llamado Samido. Será entonces cuando reconocerá su condición homosexual, que nunca esconderá ni reprimirá.
Recién cumplido su servicio militar se proclama la república, y es cuando Miguel Frías decide convertirse en Miguel de Molina para dedicarse profesionalmente al mundo del espectáculo.

Miguel de Molina: la leyenda gay del cante