En Argentina Miguel triunfa allá donde actúa. Sin embargo, será obligado a abandonar el país por orden de la embajada española. De nuevo en España vuelve a sentirse ninguneado profesional y personalmente, por lo que decide viajar a Méjico, donde tampoco mejora su situación.
No cambiará su suerte hasta que es contactado por Eva Perón para que actúe en Buenos Aires. De ahí en adelante vivirá la época más "tranquila" de su vida, hasta su retiro del mundo del espectáculo a los cincuenta y dos años.
Los restos del artista, que falleció a los ochenta y cinco, descansan en el cementerio de la Chacarita, en la ciudad de Buenos Aires.

Miguel de Molina: la leyenda gay del cante