Este año la organización de Sónar ha contado con la polifacética jamaicana como cabeza de cartel y principal reclamo transgeneracional -¿quién no querría presumir de haber estado cerca de semejante figura?-. Y a pesar de las creativas campañas publicitarias que Sónar desarrolla año tras año, en esta ocasión Grace las ha eclipsado y ha centralizado en su imagen casi todo el peso promocional. Y lo mas gracioso, sin hacer el mínimo esfuerzo.

Grace Jones: una diva incorruptible