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Sorprendían las críticas excelentes de la prensa hacia el show de PJ Harvey, teniendo en cuenta lo que se oía entre el público. El intimismo de su show, al piano o con una única guitarra eléctrica, encandiló a las primeras filas y decepcionó a las últimas, que oían más el ruido procedente de escenarios cercanos que otra cosa. En cualquier caso, temazos como 'Rid of me' o 'Man-size' son infalibles.
El mismo problema de sonido acompañó a Arcade Fire, cuyas estridencias y pasiones no terminaron de contentar a un público ávido de actuaciones épicas. A pesar de todo, la mejor puesta en escena del festival, por no decir la única ligeramente currada.