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En la categoría de "a partir de los cuarenta todo cuenta" encontramos dos ejemplos de buen gusto y decoro. La hiperactiva Antonia Dell'Ate sacó en 2002 un disco llamado 'He comprado un hombre en el mercado'. Aunque la diva italiana tomó clases de canto para realizarlo, su característico timbre restó mucha credibilidad al asunto. La indiferencia del público no supuso mucho para Antonia pues para ella "la música era una terapia"
Otro caso no menos relevante fue el lanzamiento de 'Superstar' por parte de la descocada Bienvenida Pérez. Su objetivo era animar con sus canciones a los soldados enviados a Afganistán. Para ello recorrió los platós de televisión retorciéndose con "sugerentes movimientos de mujer fatal" y cantando en riguroso playback.
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