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Los tiempos modernos que vivimos permiten que un artista transexual componga un buen disco y guste tanto o más a la crítica especializada más purista que a la propia comunidad LGTB. Las preciosas "torch songs" del segundo disco de Antony & The Johnsons hablan abiertamente sobre la frustración de vivir atrapada en un cuerpo de hombre que no te corresponde, al tiempo que las colaboraciones de otros artistas "queer" de otras épocas, como Boy George o Lou Reed aportan un talento que en el caso del primero, habíamos olvidado hace tiempo.