Cabe destacar que existe quien utiliza el travestismo como modo de rebelión ante las normas generalizadas de conducta aceptadas por la sociedad. Para ellos ocultar de su identidad anatómica no es lo deseable, por ello transgreden las convenciones estéticas mezclando elementos femeninos y masculinos -como podría ser llevar un pelucón, los morros pintados y una barba de tres días-.