
El actor Tom Katt deja definitivamente los esteroides para darse a las ostias consagradas. La estrella deja la porno-escena gay para casarse con una mujer de bien y dedicar su vida a Dios.
El gran intérprete, formado en el método Stanislavski, arde en deseos de encontrar, como Santa Teresa, el verdadero éxtasis cansado ya de las erecciones producidas por la Viagra. ¿Lo conseguirá?