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Recientes comentarios de varios medios especializados han revelado una maniobra de bluff. En ese caso podrían polemizar por encima de las fotografías con un doble objetivo: por un lado, apelar a nuestro síndrome de Estocolmo para que vaciemos todas las tiendas; y por otro, desviar la atención para que la revolución cateta no salpique a Steven Klein, fotógrafo e ideólogo de la campaña.