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Toda buena estética leather que se precie, no es nada si no está acompañada de collares, cadenas e incluso correas. Por asimilación, el perro que más fascina a este tipo de gays es un perro grande y lustroso como el dogo alemán.
Ciñéndonos al ancestral refranero popular, fuente de sabiduría, citaremos que "quien con perros se trata, aprende hasta a alzar la pata", y el resto lo dejamos a la imaginación despierta del lector.

¡Estás hecha una perra!