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Hace unos años eran el producto estrella de los "moros". Hasta que se pusieron de moda y todas las tiendas empezaron a tener las suyas propias.
Hoy, las pulseras de cuero se han convertido en el complemento comodín de aquéllos que quieren vestir sus muñecas pero sin recurrir a las clásicas pulseras de plata o esclavas.
Entrelazadas, con nudos o con tachuelas suelen ser las más habituales. El tamaño y el grosor varía según los gustos.

Complementos de otoño