Esta como un queso y eso nadie se lo puede negar a David Hernández, cuyos intensos ojos verdes son su mejor carta de presentación. Su facciones son armónicas y, aunque con 27 años es uno de los más mayores, tendría papeletas para hacerse con el título de no ser por un defecto acentuado. Y es que, como le sucede a la mayoría de tíos buenos, David cuando abre la boca la caga. Y no porque su conversación sea mala (que lo desconocemos), sino porque su sonrisa de Joker da mucho miedo.