No son unos adonis pero tienen mucho amor propio. No sabemos lo que les ha impulsado a presentarse al certamen de Míster España que se celebra estos días en Toledo, pero estamos seguros que su belleza no ha sido la causa. Sus madres y abuelas les debieron decir demasiado lo guapo que eran desde pequeños y quizá no fueron conscientes de que perdieron dicha belleza en la pubertad.
Muchos poseen cuerpos de escándalo. Otros tienen más de un polvazo. Sin embargo, no todo está en las largas sesiones de gimnasio y en los batidos proteínicos (aunque algunos ni eso). La mayoría de estos chicos no son conscientes de que la cara es el espejo del alma y su principal carta de presentación en el concurso. Y que deberían cuidarla tanto como su cuerpo. Algunos la maltratan con cejas archidepiladas o cortes de pelo aseñorados y enmechorados. Otros, en cambio, no tienen nada que hacer con ella. Pero que no se lamenten porque mal de muchos, consuelo de tontos y este año, hay una infinidad de candidatos a Míster Feos.
Menos mal que dicen que la belleza está en el interior.