La banda de Pensilvania que más ha influido estéticamente a La Prohibida convirtieron su metal glamero en todo un fenómeno de masas a finales de la década de los ochenta. A sus ingentes esfuerzos por mantener el cardado es necesario añadir que utilizaron el gloss como ninguna otra banda, y enseñaron a toda una generación de "golfillas" pintarse los lunares con lápiz de ojos -y si no, que baje Josmar Gerona y lo vea-.