Parece que ir de chico bueno por la vida le ha ido bastante bien. Es de esos galanes de los que ya no quedan. Su apariencia aniñada y su pose elegante le ha llevado a los escenarios interpretando clásicos como Romeo y Julieta o Un tranvía llamado deseo.
Ay, qué pena no ser el tranvía que calme su deseo.