Mateus se especializó entonces en editoriales y sesiones de fotos en las que explotaba toda su sensualidad sin que le aparentemente le importara demasiado la ropa que anunciaba -teniendo en cuenta que muy pocas veces salía vestido.
El chico necesitaría agenciarse un book apañao y qué mejor que la piel como incentivo para la venta -de sí mismo-.