A partir de ese momento y una vez cerrada su etapa como boxeador, Leduc abrió su propio gimnasio para formar a futuros boxeadores y sobre todo, se convirtió en un ferviente activista y voluntario para una fundación de Toronto de ayuda a las personas con SIDA y en contra de la discriminación sexual.
Además, en 1999 se convirtió en uno de los grandes dirigentes del Orgullo de Toronto.