Qué pectorales, brazos, abdominales... Y la lista no acaba. Ante tanto músculo tan bien puesto, quién no quiere tocar. Afortunado el que pueda catar esa sabrosa tableta de chocolate que tiene como abdominales.
Ya que por ahora, no se puede hablar de él por su brillante coco -que tal vez lo tenga- al menos, que se hable de lo bueno que está. ¡Algo es algo!