La tradición siempre nos ha asustado, y al igual que el disfraz de falangista, el de monja que da mal rollo va a aterrar al personal. Basta ya de curas dotados y monjitas sexys, lo mejor para causar furor es el modelo que luce La (gran) Flor de Alcorcón en este retrato intimista.
Para conseguirlo, basta con una cofia, una media (cuanto más grande mejor, no os vayáis a ahogar) y mucha imaginación.