Gareth Thomas es una máquina del rugby cuyo secreto para triunfar en el deporte siempre ha tenido una característica física y otra mental: Con 1,92 metros de altura y sus cien kilos de peso la verdad que es muy complicado imaginárselo en un trabajo que no requiera de su potencia física; y, por otro lado, su carismática personalidad le ha valido para ganaerse el aplauso de los seguidores y el respeto de sus contrincantes.