Quiénes mejor que ellos para cuidar tu cuerpo y por supuesto el suyo. Precisamente el culto al cuerpo, propio y ajeno, es lo que hace que muchos gays se dediquen a entrenar físicamente a otras personas.
El contacto con hombres fornidos y posibles escarceos sexuales en los vestuarios del gimnasio son otros de los motivos que llevan a los gays a dedicarse a esta profesión.