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Tan negro como un tizón y con una piel de sapo -seguro- de tanto tomar el sol, Hull Hogan es otro que conoce muy bien eso de los turbopaquetes, y que bien podría pasar por ser uno de esos ejemplos alemanes.
Aunque el color no es precisamente el que más le favorezca, aunque no creo que le importe mucho, a pesar de los años que Hogan se gasta, sabe demostrar que aún con su barriguita os tiene muy buen puestos y con una capacidad de reacción intantánea.