Desde que se colocara a la cabeza de Francia y especialmente, desde que se casara con la Bruni, son pocos los días que no se habla de él. Unos días por política, otros por cotilleo pero la vida y obra de Sarkozy es de plena actualidad.
Además, parece que su tercer matrimonio no sólo le ha aportado más popularidad sino que también lo ha rejuvenecido. Eso es lo bueno de casarse con uno de los iconos sexuales italianos de la década de los ochenta. Que te obliga a cuidarte quieras o no quieras.