Poco tiene que hacer Suecia para partir como favorita en cada edición de Eurovisión, ya que este país tiene una tradición y bagaje musical más que dilatado -y con dilatado nos referimos a nutrido-.
Su propuesta de este año está defendida por Eric Saade, un joven pero afamado artista sueco de raices libanesas -aunque con un sentido del espectáculo muy del gusto eurovisivo-. Y para más muestra, pues un botón.