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El sexo es una de las fuentes que alimentan e inspiran a Tom Ford, tanto para crear como para vender sus diseños. En anteriores campañas, también la comunicación giraba entorno al sexo pero se hacía de una manera menos agresiva y contundente.
Ford abandona la línea 'eróticamente ingenua' desarrollada en la campaña otoño-invierno y realizada por la fotógrafa americana Marilyn Minter. Una campaña donde la sensualidad también era la protagonista, pero de una manera más implícita dejando que la imaginación del espectador hiciese el resto.