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Está claro que Ford ha conseguido lo que pretendía. Sin necesidad de publicitar sus anuncios en revistas, a excepción de un par de ellas y con las que fotógrafo y diseñador ya tenían tratos comerciales; Ford ha conseguido que la prensa internacional se haga eco de esta polémica convirtiendo las imágenes de esta campaña en las más buscadas de la red.
El sexo es un enorme reclamo publicitario, pero estamos tan acostumbrados a él, que ahora lo que realmente vende es crear controversia. Y mejor si es controversia sexual.
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