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Evangelina, que seguía plácidamente soñando, cayó en la cuenta de que los pelos de tu peluquero son muy importantes. Menos mal que no estaba en 'Rupert Peluquerías'. Ya había estado una vez y allí coincidió con una chica de peinado bicolor que a su nieto le gustaba mucho.
Evangelina dejó de ir. Ya no necesitaba a Rupert ahora tenía a su nieto. Además, el rollo esotérico nunca le gustó a Evangelina ni a la eternamente divina Carmina Órdoñez: "Tú me tocas la mano y ya no me tocas más nada"

¡Córtate un pelo!