
Las energéticas son la salvación de aquellos/as que no beben, ya que gracias a ellas pueden aguantar subidos a plataformas, pódiums, carrozas, tacones o hasta a una barra todo lo que quieran. Ya conocéis el dicho, querer es poder.
La bebida energética española Pink Fish, comercializada por Schweppes, está especialmente orientada hacia el público gay. Así, está donde la llaman y hasta donde no, llenando de color rosa su alrededor mediante concursos de graffiti, fotografía fiestera, mucha pluma y peluca pero sobre todo, de taurina y cafeína, dos de sus componentes más importantes. Mézclalo (si te saltas el "régimen") con tu licor favorito y baila hasta desgastar la pista.