Compartir en:
"En julio de este año, harto del bochorno de la ciudad de Barcelona, entré en el chat, no buscando cibersexo, sino un entretenimiento más "intelectual". Me llamó la atención un chico que se había puesto como nick el título de una canción de Lluís Llach. Me gustaba su nick porque me recordaba a un chico de la Facultad del que estuve totalmente colgado durante años de estudio.
Estuvimos intercambiando las típicas informaciones: descripción física, a qué te dedicas, de qué zona eres y la imagen de él se comenzaba a formar cada vez con mayor fuerza... Le pregunté su nombre. ¡Taquicardia! Sí, también coincidía. Al día siguiente quedamos y allí estaba Tornaaviat. La música comenzó a sonar entre nosotros... Hasta hoy. 12 años después de haberle visto en la facultad".