Cristo Rodríguez / 20-05-09
Mientras que muchos gays españoles se enfrentan a la intolerante opinión pública del pueblo donde viven sin demasiadas armas para defenderse, una cantidad -muy pequeña, eso si- de homosexuales viven libremente su sexualidad sin necesidad de abandonar el pueblo que les vio nacer. E incluso, en muchos casos, una gran cantidad de público lgtb decide no sólo viajar allí en vacaciones, sino establecer su residencia para poder vivir todo el año en la paz y el sosiego que ofrecen los pueblos, junto con la libertad sexual que se respira en algunos de ellos.