Al ritmo de una sugerente música, cada mínima prenda de su cuerpo iba cayendo y enseñando un espectacular cuerpo que acababa dentro de una enorme copa, impregnado del amargo sabor de un martini seco. Con una aceituna así, hasta el martini puede saber dulce.
Dirección original de esta foto:
http://www.chueca.com/fotos/dita-von-teese/una-chica-martini.html