Compartir en:
Podemos entender su enfado, pero no podemos entender cómo después de posar en pelotas tantas veces, se extraña y se queja de ser un icono gay. O peor: si no quieres que te miren los hombres, no te hagas estas fotos, que más que de icono gay, son de icono travesti. Ya no distinguimos a Fabio McNamara de Fabio Cannavaro.