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Que tiene un buen cuerpo es evidente. Con tanto ejercicio, y sube y baja por el campo, qué deportista no lo tiene.
Sin embargo, no se puede decir lo mismo de su cara. Su rudos rasgos, su enorme boca y su prominente nariz hacen pensar de él que se trata más de un boxeador curtido por tanto golpe que de un jugador de balonmano.

Nikola Karabatic