Cuando era adolescente, Cena no destacaba precisamente por ser todo un chicarrón sino más bien todo lo contrario. Sus pantalones anchos y su aire un poco rebelde le hacían pasar bastante desapercibido ante los ojos de la gente.
Sin embargo, un buen día descubrió los beneficios del gimnasio y comenzó así lo que se sería su transformación muscular quedando poco o nada del delgaducho que antes era.