Aunque ahora las críticas le vengan por su rosada vestimenta, no sólo por ello se podría cuestionar la hombría del portugués.
Prepotente y chulo, Ronaldo también tiene su lado de ternura y apego a sus compañeros dentro y fuera del campo, a los que no duda en toquetear cada vez que tiene ocasión.
Y por mucho que digan que el fútbol es un deporte muy masculino, en él abundan los roces y los tocamientos entre unos y otros que bien podrían hacer pensar en que no sólo forman parte del juego.