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Estos chicos no se pueden quejar. Además de ser unas estrellas en el mundo del rugby, sus esculturales cuerpos los han convertido también en unos grandes iconos sexuales masculinos y femeninos.
Por eso, como el calendario ha funcionado tan, tan bien, sus desnudos ya se venden de todas las formas posibles. Fotos, vídeos, dvds... Y cualquier día, quién sabe... igual venden hasta su alma. Eso sí, a un buen precio, por supuesto.