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Los jugadores de fútbol tienen que tener una personalidad fuerte y ambiciosa, ya que tienen que ser capaces de destacar dentro del grupo para ser respetados por su entrenador y a su vez tener buena acogida entre sus compañeros.Para esto es necesario ser arrollador.
Finke en esta foto ha encontrado el momento justo en que uno de los jugadores ha adoptado una actitud contemplativa, inocente, despreocupada. Con los brazos en jarras y levantando los hombros, el chico escucha a su entrenador. Una actitud que contrasta con la que adoptará para embestir al equipo contrario minutos más tarde.
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Los chicos de Brian Finke