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Lo mejor: Su humor irreverente y petardo (la mala uva de llamar a la dominatrix Jennifer Aniston), su atrevimiento (posiblemente Cameron Mitchell haya filmado la primera autofelación y el primer rimming de la historia del cine no pornográfico) y la fuerza visual de algunas de sus imágenes (el intento de suicidio).
Lo peor: 1) La deficiente dirección de actores. Las improvisaciones provocan que muchas de las interpretaciones aparezcan afectadas, sobrecargadas y artificiosas.
2) La falta de fluidez narrativa.
Tags - sexoautofelacionrimming