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Es duro para una madre que su hija sea una estrella, especialmente una de ese calibre. Para contrarrestar los nervios que le provoca ver que su pequeña protagoniza un concierto frente a cien mil personas y tiene tantos números distintos, con acrobacias varias y diez cambios de ropa, decidió ser ella personalmente la que la cambia de vestido tras cada actuación. Total, no hace tanto que le cambiaba los patucos.
Por otra parte, Leticia (que así se llama la madre) la apoya siempre en todo, ya que es una mujer juvenil y a la última. Se ha mimetizado, además, tanto con su hija que ha conseguido aparentar su misma edad.