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Otras películas que no estuvieron a la altura de las expectativas fueron la belga 'Ben X', tramposa historia de acoso escolar y refugios virtuales; la gamberra 'Ex Drummer', o cómo intentar ser trasgresor siendo sólo grosero; y la interesante pero fallida 'La question humaine', una gélida e innecesariamente alargada reflexión sobre la pervivencia de la ética y el lenguaje nazi en las grandes corporaciones actuales. Aunque eso sí, con una interpretación superlativa (y premiada) a cargo de Mathieu Amalric.
Mejor resultó 'Le filmeur', una muy sugerente propuesta -la autobiografía filmada de un cineasta- más interesante como planteamiento teórico que como resultado práctico.