Compartir en:
Carlos Joric / 19-07-2007
La primera película de Gus Van Sant está llena de defectos, de las imperfecciones propias de una opera prima realizada con más ganas que dinero: mal interpretada, peor doblada, de ritmo irregular y vacilante.
A pesar de ello, 'Mala noche' es una película llena de destellos geniales, de detalles que deslumbran por su expresividad y belleza. Gus Van Sant contagia al espectador sus ganas de rodar, su entusiasmo a la hora de capturar con la cámara la belleza homoerótica de sus protagonistas, fotografiados en un contrastado blanco y negro, metáfora del (des)encuentro entre opuestos: homosexual/heterosexual, piel blanca/piel negra, casa/calle, mejicano/norteamericano.
En suma, un titubeante debut, tan irregular como fascinante, anticipo de sus posteriores logros como cineasta.