
Carlos Joric / 15-03-2006
Para algunos la carrera de James Franco, comparada con otros compañeros de generación como Jake Gyllenhaal, Heath Ledger o Tobey Maguire, no acaba de arrancar. Para otros, los más fans, va lenta pero segura. En diez años, si bien no ha conseguido ni reconocimiento ni éxito masivo, el actor californiano ha sabido combinar con más o menos acierto papeles secundarios en productos mainstream, con protagonistas en películas independientes y puntuales apariciones el telefilmes de calidad. Sin olvidar que, a su corta edad, ya ha dirigido dos películas.
Ahora llega a las carteleras por partida doble. Primero con 'Tristan e Isolda' (2006), una historia de amor y aventuras basada en leyendas célticas sobre los personajes que inmortalizó Wagner en su mítica ópera. Y unas semanas más tarde llegará 'Annapolis' (2006), un drama entre jóvenes alumnos de la más famosa academia naval de los EEUU.