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Uno de los primeros títulos que jugó con la ambigüedad de sus protagonistas fue 'El forajido' (1943), del posiblemente bisexual Howard Hughes (por mucho que lo obviara el biopic de Scorsese 'El aviador').
Detrás de los míticos pechos de Jane Russell, acomodados en el pre-wonderbra diseñado por el propio Hughes, se escondía una historia de celos homosexuales entre Pat Garrett, Doc Holliday y Billy el niño. Nada como una turgente cortina de humo para ocultar la verdadera trama de la película.