Compartir en:
Durante esos años, antes de que se le diagnosticara el cáncer que acabaría con su vida a los 63 años de edad, Audrey se dedicó a labores humanitarias con UNICEF.
La actriz murió en su casa de Suiza en 1993. Durante el funeral su hijo pronunció la siguiente frase de su madre (citada en el libro): "Si necesitas ayuda, tu mano está al final del brazo. Según te haces viejo, debes darte cuenta de que tienes otra mano. La primera es para ayudarte tú; la segunda es para ayudar a los otros".