Mención aparte requieren los periodistas especializados que acudieron al evento. Si bien muchos de ellos arremeten sin ningún tipo de pudor contra los diseños de Agatha, esta vez debería ser ella quien los pusiese en su lugar. Las plumas no sólo se movían, sino que iban vestidas de "gala". Los modelitos de los reporteros eran más que criticables, pero bueno... Aquello es Cibeles y cualquier cosa es posible...