Para este tratamiento existen diversas posibilidades. Los métodos varían en cuanto a los productos que se utilizan y pueden realizarse en casa bajo supervisión médica o en consulta. El producto más utilizado en clínica es el peróxido de hidrógeno. A concentraciones variables, dependiendo del profesional y de cómo se vaya a activar dicho compuesto, su efecto es intenso pero poco duradero. Para el tratamiento ambulatorio bajo supervisión profesional se utiliza el peróxido de carbamida. En comparación con el peróxido de hidrógeno tarda más tiempo en dar resultados, pero estos son más duraderos.