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Aunque la persecución de los cristianos en el Imperio Romano de Diocleciano no tenían nada que ver con las de la ápoca de Nerón, todavía se debía guardar cierta discrección para evitar otro repunte violento de la represión religiosa.
En este periodo de relajación, San Sebastián aprovechó su popularidad para hacer proselitismo y convertir al dogma cristiano a otras ilustres e influyentes personalidades de la época. Hasta que fue descubierto.
Édouard Levé
La herida, 2004
The Wound
Gelatino-bromuro de plata, 83 x 80 cm

Lágrimas de Eros